México, 29 jul (EFE).- El ministerio de Defensa de México confirmó hoy la muerte de Ignacio "Nacho" Coronel, uno de los máximos capos del cartel del Sinaloa, en un enfrentamiento con el Ejército mexicano en el estado de Jalisco, oeste de México.
El general Edgar Luis Villegas explicó en rueda de prensa que el Ejército realizó en la ciudad de Guadalajara, capital de Jalisco, una "operación de precisión para aprehender" al narcotraficante, quien intentó evadir su detención y abrió fuego para matar a un militar y herir a otro, pero cuando los uniformados repelieron la agresión "falleció el referido capo", dijo el funcionario militar.
Señaló que en el operativo también fue detenido Irán Francisco Quiñónes Gastélum, quien era el hombre de mayor confianza de "Nacho" Coronel.
El operativo militar tuvo lugar en el barrio Colinas de San Javier, en la ciudad de Guadalajara, donde el barón de la droga contaba con dos residencias que empleaba como "casas de seguridad" (base de operaciones).
En esas casas los militares encontraron armamento, joyas y vehículos que, dijo el general Villegas, están siendo contabilizados.
"Nacho" Coronel, dijo la fuente, era uno de los principales líderes del cartel de las drogas de Sinaloa, organización que encabezaba junto con Joaquín "El Chapo" Guzmán e Ismael Zambada, alias "El Mayo".
Era originario del norteño estado de Durango e inició sus actividades delictivas bajo las órdenes del narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, alias "El Señor de los cielos", uno de los capos más poderosos de México que murió en 1997 durante una cirugía plástica.
Después de la muerte de Carrillo, de acuerdo con datos de la Secretaría (ministerio) de la Defensa Nacional, "Nacho" se unió a la organización de "El Chapo" y llegó a convertirse en uno de los principales líderes del cartel de Sinaloa.
Por su captura el Gobierno mexicano ofrecía 30 millones de pesos (2,3 millones de dólares), mientras que el de Estados Unidos daba una recompensa de cinco millones de dólares.
"Nacho" Coronel dirigía las operaciones de tráfico de cocaína en los estados de Jalisco, Colima, Nayarit y parte de Michoacán, en el litoral del Pacífico.
México, 29 jul (EFE).- La muerte hoy de Ignacio "Nacho" Coronel, en un enfrentamiento con militares, representa un duro golpe a la jerarquía del poderoso cartel de las drogas de Sinaloa, similar al que las autoridades dieron hace siete meses con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, rival de los capos de Sinaloa.
Estos golpes a las estructuras de los poderosos carteles mexicanos representan un punto favorable al Gobierno, al sistema de seguridad que ahora, con la muerte de Coronel, tiene "un acierto", dijo a Efe el académico Pablo Monsalvo, especialista en Seguridad Pública.
Recordó que en diciembre pasado fue abatido, en un operativo por infantes de la Marina, en la central ciudad de Cuernavaca, Arturo Beltrán Leyva, quien fue aliado del cartel de Sinaloa pero se distanció de este en 2008 para convertirse en un rival despiadado.
Estos dos carteles, junto con el del Golfo y Los Zetas, son las principales organizaciones criminales responsables de la ola de violencia que azota a México y que desde diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia, se ha cobrado la vida de 25.000 personas.
Calderón declaró la guerra a los carteles enviando a los principales puntos conflictivos a 45.000 soldados y 20.000 agentes federales.
La muerte de estos dos capos en siete meses representan "un hito en esta guerra, pero es solo la expresión de una estrategia y no el final de una guerra", dijo Monsalvo.
"Son batallas, que qué bueno que se ganan, pero no se ha ganado la guerra", afirmó el académico.
Advirtió, al igual que el experto Alberto Islas, de Risk Evaluation, que esta muerte puede desatar una violenta reacción del cartel de Sinaloa, como la que hubo tras la caída de Arturo Beltrán Leyva.
Días después de la muerte de Beltrán, sicarios mataron a la madre, dos hermanos y una tía de un militar que participó en el operativo de captura.
Islas coincide en que se trata de "un golpe muy fuerte", pero es "una victoria a medias" porque no se ataca a las aduanas, por donde pasan drogas, armas y dinero.
A estas muertes se suma la captura en enero pasado de Teodoro García Simental, alias "el Teo", al que se le atribuye la responsabilidad sobre cientos de asesinatos en el norte de México.
"El Teo" es considerado un antiguo operador del cartel de Tijuana, que comanda la familia de los Arellano Félix, pero ante las crecientes detenciones en su seno se separó al parecer de la organización para establecerse de forma independiente.
Las policías mexicanas y los organismos estadounidenses situaban el área de influencia de "Nacho" Coronel en los estados de Jalisco (donde murió hoy), Colima, Nayarit y parte de Michoacán, en el litoral del Pacífico.
Esa región es una de más activas en la recepción de precursores de drogas sintéticas, en la elaboración de éstas, así como en la llegada desde Suramérica de cocaína. Todas estas sustancias siguen por el corredor Pacífico hacia Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas en el mundo.
En México operan además del cartel de Sinaloa, los del Golfo, Los Zetas, La Familia Michoacana, Juárez, los hermanos Beltrán Leyva, los hermanos Arellano Félix y otros considerados de menor envergadura.
Los carteles han ampliado sus actividades a otros delitos como la trata de personas, el secuestro, el robo de automóviles, la extorsión, el lavado de dinero y el tráfico de indocumentados.
Según Edgardo Buscaglia, asesor de la ONU en materia de corrupción y delincuencia organizada, la mafia mexicana es la tercera más poderosa del mundo, después de la rusa-ucraniana y la china.
Según el asesor de la ONU, los carteles mexicanos son los que han experimentado el mayor crecimiento, ya que pasaron del lugar número cinco al tres en poco tiempo.
Según académicos, estas organizaciones delictivas ocupan a medio millón de personas, de las cuales unas 300.000 se dedican al cultivo de marihuana y amapola, además de fabricar drogas sintéticas; unas 160.000 al transporte y comercialización de la droga, y los restantes 40.000 son sicarios y capos.