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    La presidencia de Piñera inicia un nuevo ciclo político en la historia de Chile

    09 de marzo de 2010

    Reconstruir Chile, principal desafío de Sebastián Piñera como presidente

    Sebastián Piñera, el primer presidente de derecha elegido en Chile en medio siglo, quería llegar a La Moneda para aplicar "una nueva forma de gobernar", pero la catástrofe le obligará a cambiar de planes para enfocarse a la reconstrucción de un maltrecho país. Tiempo 01:01 segundos

    Santiago de Chile, 9 mar (EFE).- El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, decidió cambiar la imagen institucional que el Gobierno chileno empleaba desde hace diez años por la del escudo nacional, anunció hoy la futura ministra portavoz, Ena von Baer.

    Reconstruir Chile, principal desafío de Sebastián Piñera como presidente

    Santiago de Chile, 9 mar (EFE).- El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, decidió cambiar la imagen institucional que el Gobierno chileno empleaba desde hace diez años por la del escudo nacional, anunció hoy la futura ministra portavoz, Ena von Baer.

    "La imagen del escudo representa volver a nuestra raíces y se combina con la leyenda 'Gobierno de Chile" en un diseño moderno que simboliza el espíritu de trabajo y el futuro, en un momento especialmente importante", señalaron fuentes del equipo de Gobierno de Sebastián Piñera.

    El escudo de Chile, que tiene en la parte inferior una cinta con el lema «Por la razón o la fuerza», sustituirá a la imagen de un poliedro con los colores de la bandera chilena empleada desde la presidencia de Ricardo Lagos (2000-2006).

    La ceremonia de traspaso del mando presidencial, que tendrá lugar el próximo jueves en Santiago y Valparaíso (sedes del Poder Ejecutivo y del Legislativo, respectivamente), será austera y no tendrá ceremonias ni festejos, explicó Ena von Baer.

    El pasado viernes, la presidenta Michelle Bachelet y su sucesor se reunieron en el Palacio de la Moneda para coordinar el traspaso de Gobierno en momentos marcados por la tragedia del terremoto del pasado 27 de febrero. Al término del encuentro, anunciaron un traspaso de mando "fluido, austero y sencillo".

    "No estamos en tiempos de festejos, sino de solidaridad, éste es el momento de la unidad nacional, para reconstruir el país", dijo hoy la futura ministra portavoz, quien subrayó que "el nuevo Gobierno empezará a trabajar desde el primer día".

    Nada más recibir la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Sebastián Piñera viajará a Constitución, la localidad situada a 360 kilómetros al sur de Santiago que resultó totalmente devastada por el terremoto y el tsunami de la semana antepasada.

    Después de escuchar los testimonios de los damnificados, el nuevo mandatario encabezará allí la primera reunión de su gabinete con los ministros de las áreas más directamente implicadas en la reconstrucción, y está previsto que anuncie las primeras medidas de su plan "Levantemos Chile".

    Piñera aprovechará la visita de los dignatarios extranjeros que asistirán a su toma de posesión para plantearles la importancia de contar con la ayuda de sus países para reparar los daños ocasionados por el terremoto, en el que además murió al menos medio centenar de personas y dos millones resultaron damnificadas.

    Hasta el momento han confirmado su presencia diez jefes de Estado, en su mayoría de países suramericanos, así como el heredero de la Corona española, Felipe de Borbón.

    Tras la visita a la zona de desastre, el nuevo presidente regresará a la capital para pronunciar el discurso desde un balcón del Palacio de la Moneda y, acto seguido, volverá a reunirse con todo su gabinete.

    "Todo el Gobierno comienza a trabajar ese mismo día; éste es el momento de la unidad nacional, el trabajo y la reconstrucción", enfatizó la futura portavoz del Ejecutivo.

    La presidencia de Piñera inicia un nuevo ciclo político en la historia de Chile

    Santiago de Chile, 9 mar (EFE).- Con la llegada al poder del conservador Sebastián Piñera, Chile inicia un nuevo ciclo político que pone fin a veinte años de gobiernos de la Concertación, la coalición progresista a la que el futuro presidente ha pedido "sentido de la unidad" para afrontar la tragedia que vive el país.

    Hace diez días, la mente de Sebastián Piñera estaba puesta en cómo cumplir las ambiciosas promesas que hizo durante la campaña electoral y con las que logró el apoyo de 3,5 millones de chilenos, el 30 por ciento de la población en edad de votar.

    Mejorar la salud y la educación que recibe la mayoría de la población, crear un millón de empleos y "ganarle batalla" a la delincuencia constituían de por sí un difícil reto para el primer mandatario de derechas que es elegido en las urnas en medio siglo.

    "Queremos un cambio que signifique un mejor futuro, especialmente para la gente más humilde, la gente del campo y la gente de las regiones, que han sido los grandes postergados en los gobiernos de la Concertación", había dicho Piñera durante campaña electoral.

    Y precisamente a esa gente fue a la que la Naturaleza golpeó brutalmente el pasado 27 de febrero con un terremoto que devastó las regiones del Maule y Biobío, con un balance provisional de medio millar de muertos y dos millones de damnificados.

    Esta tragedia, que condicionará los cuatro años de su mandato, le ha obligado a cambiar los planes de gobierno antes incluso de ocupar su despacho en el Palacio de la Moneda.

    Hace un mes, el mandatario electo presentó a su futuro gabinete. Al igual que en 1958 hizo el presidente Jorge Alessandri, Piñera optó por rodearse de técnicos y empresarios, y desdeñó a los "operadores políticos".

    De 22 ministros, sólo hay cuatro miembros del partido conservador Renovación Nacional (en el que militaba Piñera hasta hace unas semanas) y otros cuatro de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI).

    "Este equipo encarnará la nueva forma de gobernar, un Gobierno que restablezca la cultura de hacer las cosas bien, en forma honesta y con un sentido de urgencia", dijo Piñera al presentar a su equipo en un acto cargado de simbolismo y solemnidad.

    Y aunque intentó enmendar la plana nombrando a subsecretarios con un marcado perfil político, la decisión le costó el primer roce con los partidos que respaldaron su candidatura, que se quejaron de la inexperiencia política de los futuros ministros.

    En un primer momento, Piñera tampoco encontró demasiado eco en la Concertación a su propuesta de revivir "la democracia de los acuerdos", en alusión al modelo implantado por el presidente Patricio Aylwin (1990-1994) tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

    "Hablar de acuerdos tiene que ver más bien con una circunstancia política histórica que ya se acabó", le contestó Fulvio Rossi, presidente de los socialistas. Sin embargo, la Naturaleza se encargó de alterar la situación.

    El pasado sábado, cuando se cumplía una semana de la tragedia, Piñera volvió a proponerle un trato a la oposición, un llamamiento al que esta vez los líderes de los cuatro partidos de la Concertación respondieron afirmativamente con tal de impulsar la reconstrucción del país y acelerar la atención a los damnificados.

    Según la mayoría de los analistas, la presidencia de Sebastián Piñera no debería diferenciarse mucho de la línea seguida por los gobiernos de la Concertación, un modelo que combina la economía de mercado y el sistema de protección social y que hasta el terremoto parecía haber garantizado la estabilidad social y la prosperidad económica.

    "El modelo de mercado va a continuar; el carácter diferenciador del futuro gobierno estará en el énfasis que haga en determinadas políticas sociales", dijo a Efe José Jara, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

    Además de practicar "un nuevo estilo de gobernar" y reconstruir las zonas devastadas, la otra gran prioridad del mandatario electo será impulsar las relaciones exteriores de Chile con Latinoamérica.

    La llegada al poder de la derecha en Chile puede suponer un contrapeso para la izquierda en la región y extender el eje conservador que parte de México, atraviesa Colombia y llega hasta Perú.

    Semanas atrás, Piñera debutó en el escenario internacional con su participación en la cumbre del Grupo de Río, donde presentó su agenda para Latinoamérica, que tendrá como prioridad las relaciones con Brasil y México, el acercamiento a los países vecinos (Perú, Bolivia y Argentina) y el reforzamiento de los lazos con Colombia y Ecuador.

    Un 59 por ciento de los chilenos cree que al país le irá bien con Piñera

    Santiago de Chile, 9 mar (EFE).- Un 59 por ciento de los chilenos cree que al país le irá bien con el Gobierno del próximo presidente, Sebastián Piñera, pese a los efectos del terremoto del pasado 27 de febrero, según los resultados de un sondeo difundidos hoy por la consultora privada Adimark.

    Un 27% de los encuestados cree que le irá regular y un 3% augura un mal desempeño de la próxima Administración, porcentaje que cayó siete puntos desde el último estudio, el mes pasado, antes de la catástrofe.

    El 11% restante de los entrevistados no sabe o no responde esta pregunta.

    El resultado de la pregunta, según los autores de la encuesta, "muestra probablemente una actitud más favorable a los llamados a la unidad nacional del presidente electo".

    Las áreas donde los consultados creen que el Gobierno de Piñera conseguirá mejores resultados tras el sismo son la seguridad y orden público (70%) y la reconstrucción de viviendas y obras públicas (63%).

    Antes del terremoto, en cambio, las relaciones internacionales era el campo en el que los chilenos esperaban un mejor desempeño, con el 71% de las preferencias, seguido de el combate contra la delincuencia (66%) y el crecimiento de la economía (64%).

    El estudio también consideró las expectativas de la población respecto al cumplimiento de las promesas de campaña de Piñera, donde en general creen que se harán efectivas.

    El 82% cree que el próximo Ejecutivo entregará en marzo un bono para las familias más necesitadas, y el 78% opina que se crearán 10.000 nuevas plazas de Carabineros (Policía militarizada).

    La promesa donde los encuestados tienen más reservas es en la creación de un millón de empleos, donde el 57% cree que será posible y el 42% lo considera imposible o poco probable.

    El sondeo se hizo en dos etapas, la primera en febrero y otra en marzo, después del terremoto, pero entre ambas no hubo diferencias significativas. La primera incluyó 1.104 entrevistas telefónicas y la de marzo, 1.129 en los principales centros urbanos del país; el margen de error es del 3 por ciento.

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